¿Es más fácil entender el “Alemán fácil”? ¿Cuál es la mayor dificultad del alemán?

En internet se encuentran a veces páginas marcadas como “en alemán fácil” (einfaches / leichtes Deutsch), y se podría pensar que tales versiones ‘fáciles’ son más asequibles para los estudiantes de DaF (Deutsch als Fremdsprache = Alemán como lengua extranjera).

Pues verás…  En alemán suelen usarse dos estilos (también llamados ‘registros’) bastante distintos según si lo hablas o escribes. Eso pasa en prácticamente todas las lenguas, pero en alemán la diferencia es importante.

a) El lenguaje hablado o informal es lo que los alemanes consideran el “alemán fácil“: usa frases cortas y poco complejas, con un vocabulario sin expresiones cultas procedentes de lenguas como el latín.
Ahora bien: la ausencia de palabras cultas en el habla cotidiano no favorece al estudiante español, porque son precisamente esas expresiones, de origen latino en su mayoría, las que entiende con mayor facilidad.

Pero el mayor problema para el principiante es otro: son los  verbos separables que en alemán se utilizan profusamente.
Es un tipo de verbos con prefijo (como “des-cargar” o “re-cargar”, ). Al conjugar el verbo, el prefijo separable se va al final de la oración, cosa que a los germanohablantes no les cuesta ningún trabajo pero que a los no-nativos les dificulta mucho la comprensión.

La partícula separable es, desafortunadamente, una parte esencial del significado del verbo y no puede pasarse por alto. Desconcierta mucho a los principiantes ya que a menudo se coloca al final de la oración -y a veces muy lejos del verbo conjugado-.

Unos ejemplos: en vez de decir “Yo recargo el móvil”, los alemanes dicen “Yo cargo el móvil re“, y en lugar de “No descargues la película ahora” dicen “Carga la película ahora no des“.

Una vez que sepas reconocer esos verbos en una frase, es decir: detectar la presencia de una partícula separada e identificar el significado del verbo en su conjunto, ya no te será difícil usarlos y comprenderlos.

Otra particularidad del idioma hablado es que se usan preferentemente los tiempos verbales compuestos al relatar hechos del pasado. (Por ejemplo: “Ich habe getanzt” en vez de “Ich tanzte” = bailé)



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b) La lengua escrita, en cambio,  es más elaborada y elegante.  Las frases son más largas y complejas, el vocabulario es más preciso y los verbos separables abundan algo menos.
En vez del coloquial “aufmachen” (=”poner abierto“) o “zumachen” (=”poner cerrado“), se usan los verbos “öffnen” (=”abrir”) y “schließen” (=”cerrar”).
El perfecto -tiempo verbal compuesto- tampoco suele utilizarse porque resulta muy pesado y repetitivo.

Generalmente, los cursos de alemán -y los libros de texto en los que éstos se basan- dan preferencia al lenguaje formal que se parece más al estilo escrito.

 

Por lo tanto, el “alemán fácil” no es tan sencillo ni asequible para el extranjero principiante, y eso es algo que la mayoría de los germanohablantes no sabe. Resulta que solo los lingüistas son conscientes de la complejidad estructural del idioma germano; el resto de la población nunca se ha fijado en la existencia de los verbos separables u otras anomalías sintácticas del alemán. Están tan acostumbrados a la sintaxis de su idioma que el fenómeno ni siquiera se estudia en clase de lengua.

Pero ¿por qué preocuparse de si los alemanes conocen o no la dificultad relativa de su idioma?

En estos tiempos de crisis económica y de refugiados, cientos de miles de personas se ven en la necesidad -si no en la obligación- de aprender alemán, ya sea para orientarse en la vida diaria o para ayudar a sus hijos a adaptarse al sistema educativo del país.
El estado no posee ni provee medios suficientes para que cada refugiad@ pueda asistir a cursos de alemán mientras espera que se le reconozca su condición de asilado.
Así que muchas personas solidarias se ofrecen para enseñarles el idioma. Es una iniciativa muy buena, pero muchas veces destinada al fracaso: el “profesor” -generalmente un nativo que habla alemán a la perfección pero que no es consciente de las complejidades de su lengua- no comprende por qué su alumno no lo entiende o no avanza aunque le está hablando mucho, y en alemán fácil

Tampoco los maestros de escuela suelen tener conocimientos suficientes en la materia – no son profesores de alemán para extranjeros (DaF) –  y a menudo se ven desbordados a al hora de enseñanr su materia a los niños de familias inmigradas: las diversas instrucciones de trabajo en el contexto de las matemáticas, por ejemplo, suelen contener verbos separables u otras complicaciones sintácticas  que los alumnos extranjeros no comprenden o no distinguen bien. Sin formación DaF -aunque sea una simple toma de conciencia- los profesores no dan con el problema verdadero y pueden llegar a dudar de la inteligencia del niño…

Si los germanohablantes queremos mejorar la comunicación y la comprensión mutua entre nativos de diferentes países, nos conviene conocer los ‘escollos’ de nuestro propio idioma: tomar conciencia de sus complejidades nos ayuda a reconocer los esfuerzos que realizan los estudiantes DaF y a facilitarles el proceso de aprendizaje.

 

 

 

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